
China construirá el primer reactor nuclear capaz de reducir drásticamente los residuos
El proyecto chino basado en tecnología ADS promete aprovechar mejor el uranio y disminuir el tiempo de peligrosidad de los residuos nucleares.
China dio un nuevo paso en su estrategia de independencia energética al anunciar la construcción del primer reactor comercial del mundo basado en un Sistema Accionado por Acelerador (ADS), una tecnología que podría transformar la gestión de los residuos radiactivos y aumentar de forma significativa la eficiencia del combustible nuclear. La instalación se levantará en Huizhou, provincia de Cantón, y forma parte de la apuesta del país por alcanzar la neutralidad de carbono sin renunciar al crecimiento de su demanda energética.
De acuerdo con la Academia China de Ciencias (CAS) y las empresas estatales involucradas en el proyecto, el nuevo reactor podría utilizar el uranio hasta cien veces más eficientemente que las centrales convencionales. Además, tendría la capacidad de reducir el periodo de peligrosidad de los residuos nucleares desde cientos de miles de años hasta apenas algunos cientos, gracias a un proceso que transforma los elementos más radiactivos en materiales de vida mucho más corta.
La tecnología ADS combina un reactor nuclear con un acelerador de partículas. A diferencia de las centrales tradicionales, opera en estado subcrítico, lo que significa que no puede mantener por sí sola una reacción en cadena. Su funcionamiento depende de un flujo externo de neutrones generado por el acelerador, una característica que añade una capa adicional de seguridad: si el haz se interrumpe, la reacción se detiene automáticamente.
Convertir desechos en combustible
Según explicó He Yuan, subdirector del Instituto de Física Moderna de la CAS, este sistema representa "un enfoque ideal internacionalmente reconocido para la reproducción de combustible nuclear y el tratamiento de residuos nucleares". El especialista considera que esta tecnología podría convertir la energía nuclear en una fuente energética verde, segura y estable durante los próximos mil años.
El diseño contempla el uso de aceleradores superconductores que impulsan protones a cerca del 80% de la velocidad de la luz contra una mezcla líquida de plomo y bismuto. El impacto genera una gran cantidad de neutrones mediante un proceso denominado espalación. Estos neutrones mantienen activa la fisión y, al mismo tiempo, fragmentan los actínidos presentes en los desechos radiactivos, considerados los componentes más peligrosos de los residuos nucleares de larga duración.
Otro de los beneficios destacados es la capacidad del sistema para transformar el uranio-238, generalmente considerado poco aprovechable en reactores convencionales, en plutonio-239, un combustible útil para la generación de energía. Por ello, los investigadores sostienen que la tecnología permite convertir materiales de bajo valor energético en nuevos recursos aprovechables.
La carrera mundial por los reactores ADS
Aunque los reactores ADS han sido estudiados durante décadas, China es el país que más cerca se encuentra de llevar esta tecnología a una escala comercial. Tras iniciar sus investigaciones en 2011 y desarrollar un prototipo industrial en 2021, el país prevé inaugurar en 2027 una instalación experimental de un megavatio, considerada la antesala de la explotación comercial.
Europa también desarrolla iniciativas similares. El proyecto MYRRHA, en Bélgica, avanza como uno de los principales competidores internacionales, aunque su puesta en marcha completa se espera para la próxima década. Mientras tanto, Japón, India, Corea del Sur y Rusia mantienen programas de investigación activos, aunque ninguno ha logrado construir un prototipo de potencia comparable al que impulsa China.
La apuesta china refuerza el papel de la energía nuclear dentro de su estrategia energética de largo plazo, junto con el desarrollo de renovables, tecnologías de fusión y reactores de torio. Si la iniciativa cumple las expectativas de sus diseñadores, podría marcar un punto de inflexión para la industria y ofrecer una nueva solución al histórico desafío del manejo de los desechos radiactivos.










