
Inundaciones en Texas dejan al menos seis muertos
Las lluvias torrenciales elevaron el río Guadalupe a niveles récord, causando al menos seis muertos y forzando evacuaciones en Texas.
Las autoridades del estado de Texas enfrentan una crisis sin precedentes tras las inundaciones que han dejado al menos seis muertos en el condado de Kerr, según confirmó el juez Rob Kelly al diario local Austin American-Statesman. Las fuertes lluvias que azotaron la región desde la noche del jueves provocaron la crecida súbita del río Guadalupe, alcanzando niveles históricos que arrasaron viviendas cercanas y desencadenaron evacuaciones masivas a lo largo de su cauce.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene activa una alerta naranja por inundaciones, tras registrar precipitaciones de entre 10 y 15 centímetros en gran parte del centro de Texas, con algunos puntos que superaron los 25 centímetros. Estas lluvias torrenciales, concentradas en pocas horas, coincidieron con el inicio del fin de semana festivo por el 4 de julio, lo que agrava la situación al aumentar la movilidad de personas en la zona.
La oficina del sheriff del condado Kerr ha calificado la situación como “catastrófica” y advirtió que todo el territorio se encuentra en una fase crítica, recomendando a los residentes permanecer en sus hogares y evitar cualquier intento de desplazamiento. Las autoridades locales señalan que los rescates acuáticos están en curso, mientras el nivel del Guadalupe alcanza la segunda altura más elevada desde que se tiene registro.
El impacto de este fenómeno no solo pone en riesgo a la población inmediata, sino que también genera preocupación entre autoridades estatales y federales por los daños a infraestructura y los costos de recuperación. El suceso plantea además la necesidad de reforzar planes de gestión de inundaciones y evaluar la resistencia de comunidades asentadas en zonas de riesgo, especialmente ante patrones meteorológicos extremos que parecen intensificarse.
Para tomadores de decisiones, esta emergencia subraya la importancia de revisar protocolos de evacuación y sistemas de alerta temprana, así como la coordinación interinstitucional para responder de manera eficaz ante eventos climáticos extremos. La rápida crecida del Guadalupe refleja cómo la variabilidad climática puede convertirse en un factor crítico de vulnerabilidad, con consecuencias directas para la seguridad pública y la economía local.










