
TreeCity: tecnología 3D que busca diseñar ciudades sin dañar las raíces de los árboles
TreeCity utiliza inteligencia artificial y modelos 3D para integrar las raíces de los árboles en la planificación de las ciudades.
Las ciudades inteligentes comienzan a incorporar una dimensión que durante décadas quedó fuera de los planos urbanos: lo que sucede debajo de las calles. El proyecto TreeCity, impulsado por el FinEst Centre for Smart Cities, desarrolla modelos tridimensionales de raíces para integrar la vegetación en la planificación de calles, edificios y redes de servicios subterráneos. La iniciativa busca anticipar conflictos entre el crecimiento de los árboles y las infraestructuras, con el propósito de construir ciudades más verdes y resilientes.
El subsuelo también necesita planificación urbana
Uno de los problemas habituales del crecimiento urbano es la competencia por el espacio subterráneo. Las raíces de los árboles deben desarrollarse entre tuberías, cables, sistemas de drenaje y pavimentos, mientras que las obras de construcción y mantenimiento pueden dañarlas. Estas afectaciones comprometen la estabilidad y supervivencia del arbolado, además de generar gastos por reparaciones y sustitución de ejemplares.
El desafío es especialmente importante porque las raíces permanecen ocultas y suelen estar ausentes de los sistemas de información que utilizan arquitectos, ingenieros y autoridades municipales. TreeCity busca resolver esta limitación mediante la incorporación de modelos digitales que permiten representar las raíces junto con los elementos construidos de una ciudad, facilitando que los proyectos de infraestructura consideren las necesidades del entorno natural desde su diseño.
Modelos 3D e inteligencia artificial para anticipar conflictos
La tecnología contempla cuatro herramientas principales: modelos tridimensionales de raíces según las especies, representaciones de árboles individuales basadas en información del subsuelo, un simulador de crecimiento apoyado en inteligencia artificial y un servicio web para consultar los resultados. El simulador considera variables como el tipo de suelo, la disponibilidad de agua, las condiciones del terreno y la presencia de obstáculos físicos. Así, los especialistas pueden visualizar posibles escenarios de desarrollo de las raíces antes de autorizar una excavación o definir una nueva construcción.
Un ejemplo concreto de su aplicación será Tallin, Estonia, donde se probará la integración de estos modelos en los sistemas digitales de planificación urbana. El proyecto también contempla pruebas en Helsinki, Finlandia, y Bruselas, Bélgica. Las fases piloto están previstas para 2026 y 2027, periodo durante el cual se evaluará cómo incorporar la información de las raíces a los modelos tridimensionales de las ciudades y utilizarla en proyectos reales.
Los árboles también forman parte de los gemelos digitales urbanos
La principal aportación de TreeCity es ampliar el alcance de los gemelos digitales urbanos, representaciones virtuales de las ciudades que reúnen información sobre edificios, calles, servicios y otros elementos del territorio. Al incorporar los sistemas de raíces, estos modelos podrán ofrecer una visión más completa de las condiciones del subsuelo y ayudar a coordinar las decisiones de urbanistas, arquitectos, ingenieros y especialistas en arbolado. La iniciativa también plantea integrar los datos mediante estándares como CityGML, utilizado para representar objetos y estructuras de las ciudades en tres dimensiones.
El impacto potencial va más allá de evitar que las raíces levanten banquetas o interfieran con tuberías. La información también podría ayudar a seleccionar ubicaciones adecuadas para nuevas plantaciones, reducir daños durante las obras públicas, agilizar la evaluación de permisos de excavación y prolongar la vida del arbolado existente. De esta manera, la tecnología busca que la infraestructura verde deje de tratarse como un elemento decorativo y se convierta en una variable central de la planificación urbana sostenible.
El desarrollo de TreeCity, cuya ejecución está prevista entre enero de 2026 y diciembre de 2027, forma parte de los esfuerzos europeos por incorporar datos ambientales a la gestión de las ciudades. Su propuesta plantea un cambio en la manera de diseñar el espacio público: antes de construir una calle, instalar una tubería o renovar una banqueta, también será posible evaluar cómo esas intervenciones afectarán a los organismos que crecen debajo de ellas.










