
Casa Xingu: cómo la arquitectura elevada transforma la relación con el paisaje
Casa Xingu, en Brasil, combina una estructura elevada de concreto, vegetación y vistas abiertas para integrar la vivienda con el paisaje.
La vivienda diseñada por TETRO Arquitetura en Nova Lima, Brasil, explora cómo la arquitectura puede adaptarse a la topografía, conservar la vegetación y aprovechar las vistas sin interrumpir la continuidad del terreno. Su diseño, reconocido en Íconos del Diseño 2026, combina una estructura de concreto elevada con espacios abiertos hacia las montañas.
Ubicada en Nova Lima, cerca de Belo Horizonte, Casa Xingu parte de un desafío habitual en el diseño residencial: construir en un terreno con vistas abiertas a las montañas sin perder el contacto con el jardín y el entorno natural. Para resolverlo, TETRO Arquitetura desarrolló una vivienda de aproximadamente 1,800 metros cuadrados que se eleva sobre el terreno y proyecta sus volúmenes en tres direcciones.
La estructura descansa sobre seis grandes pilares de concreto que reducen la cantidad de apoyos y liberan espacio en el nivel inferior. Esta configuración permite mantener la continuidad visual del paisaje y crear zonas de sombra bajo la vivienda, mientras la construcción adquiere una presencia escultórica dentro del entorno.

La planta se organiza en tres alas que responden a distintas características del terreno. Una se aproxima al bosque, otra se orienta hacia las montañas y la tercera se eleva seis metros respecto al nivel natural para albergar las dos suites principales, concebidas como espacios de observación del paisaje.
En la parte inferior, las áreas recreativas se conectan con la piscina y el bar, mientras que el spa ocupa una construcción independiente entre los árboles. Allí se concentran el sauna, el gimnasio y las zonas de descanso. La distribución separa las funciones de la vivienda sin perder la relación entre los espacios interiores, el jardín y la topografía.
Concreto, vegetación y memoria del lugar
Los pilares de concreto cumplen una doble función: sostienen la estructura y albergan instalaciones como baños, escaleras y elevador. Su geometría irregular introduce una dimensión escultórica en el proyecto, mientras que los espacios abiertos debajo del volumen principal reducen la percepción de su masa y permiten que la vegetación siga siendo protagonista.
El diseño también incorpora elementos preexistentes del terreno. Algunos muros de piedra se conservaron como parte de la nueva construcción y una antigua galería subterránea se reutilizó como cava. Estas decisiones muestran cómo la arquitectura puede integrar huellas de ocupaciones anteriores en lugar de eliminar por completo la historia física de un sitio.
Una vivienda que replantea la ocupación del terreno
El reconocimiento de Casa Xingu en Íconos del Diseño 2026 pone de relieve una forma de abordar la arquitectura residencial desde su relación con el paisaje. En lugar de extender toda la construcción sobre la superficie disponible, el proyecto concentra parte de su volumen en una estructura elevada, libera áreas en la planta baja y distribuye las funciones según las condiciones del entorno.
Aunque se trata de una vivienda privada y no de un desarrollo urbano, su diseño plantea cuestiones relevantes para la configuración de las ciudades: cómo adaptar las construcciones a la topografía, conservar elementos naturales, reutilizar estructuras existentes y organizar los espacios sin aislarlos de su contexto. Estas decisiones permiten entender la arquitectura como una intervención sobre el territorio, no únicamente como la creación de un edificio.











