whatsappCompartir facebookCompartir twitterTwittear emailE-mail
copiarCopiar url
Share 11
Mega Metrópoli
Campaña aire acondicionado mayo 2024
Campaña aire acondicionado mayo 2024
Campaña aire acondicionado mayo 2024

Cómo es rediseñar una ciudad con perspectiva de género

Viena integra la perspectiva de género en el transporte, la iluminación y el diseño de espacios públicos para facilitar la movilidad cotidiana.

Cómo es rediseñar una ciudad con perspectiva de género
viena-urbanismo-perspectiva-genero-transporte

La estrategia conocida como Gender Mainstreaming consiste en evaluar cómo las decisiones públicas afectan de manera diferente a mujeres y hombres, e incorporar esas diferencias en la planificación. En Viena, este enfoque se aplica a la movilidad, el diseño de viviendas, los parques y la ubicación de escuelas y servicios. El objetivo es construir una ciudad de distancias cortas, con espacios accesibles y servicios cotidianos próximos, en lugar de planificar únicamente en función de los desplazamientos entre el hogar y el trabajo. 

La planificación tradicional suele priorizar los desplazamientos pendulares, como ir de casa al trabajo y regresar. Sin embargo, muchas personas combinan empleo con compras, acompañamiento de menores, atención a familiares y otras tareas de cuidado. La información de movilidad utilizada por Viena identificó que las mujeres realizaban casi un 50 % más de viajes relacionados con acompañamiento y cuidados que los hombres; el dato procede de un estudio de 2002 y debe entenderse como evidencia histórica, no como una medición actual. Este patrón llevó a prestar mayor atención a las conexiones peatonales, los trayectos encadenados y los servicios de transporte que facilitan recorridos entre distintos puntos de la ciudad. 

La seguridad también depende de cómo se diseñan y mantienen los espacios públicos. Viena ha mejorado la iluminación de banquetas, cruces peatonales, parques y zonas bajo estructuras elevadas, donde las columnas pueden generar áreas con poca visibilidad. El principio de «ver y ser visto» orienta estas intervenciones, junto con el mantenimiento de las luminarias y la identificación de cruces que requieren medidas específicas.

La ciudad también ha desarrollado análisis de iluminación en 200 parques. Estas acciones muestran que la seguridad peatonal no depende únicamente de vigilar un lugar, sino también de eliminar obstáculos visuales y garantizar recorridos bien iluminados. 

Aspern: un barrio pensado para reducir distancias

Uno de los ejemplos de esta filosofía es Aspern Seestadt, un desarrollo urbano en el antiguo aeropuerto de Aspern. El proyecto se concibió para integrar vivienda, empleo, comercio, cultura, espacios verdes y servicios sociales, con instalaciones cotidianas accesibles a pie en aproximadamente 15 minutos. Su planificación contempla banquetas accesibles, zonas de descanso, calles iluminadas, parques y conexiones con el transporte público. La propuesta busca reducir la dependencia del automóvil y facilitar que las tareas cotidianas puedan resolverse en un entorno próximo. La experiencia también evidencia que la perspectiva de género debe incorporarse desde el diseño inicial de los barrios, no añadirse únicamente cuando las obras están terminadas. 

Qué pueden aprender otras ciudades de Viena

El caso vienés demuestra que la planificación urbana puede mejorar cuando incorpora experiencias diversas y mide cómo se utilizan realmente los espacios. Para otras ciudades, esto implica revisar la frecuencia y cobertura del transporte público, la continuidad de las rutas peatonales, los tiempos de cruce, la accesibilidad para personas con movilidad reducida y la distribución de escuelas, centros de salud y comercios. También requiere consultar a quienes recorren esos espacios a diario, incluidas mujeres, niñas, personas mayores y cuidadores. La lección central es que una ciudad inclusiva no se define solo por sus grandes obras: también por la facilidad, la seguridad y el tiempo con que sus habitantes pueden realizar sus actividades cotidianas.