
Africa apuesta por una ciudad digital para atraer talento global
Dunia Cyber City propone un nuevo modelo urbano entre tecnología, e-residencia y zonas económicas especiales.
En la costa occidental de la isla de Zanzíbar, en la península de Fumba, un terreno de 71 hectáreas sin urbanizar se perfila para convertirse en Dunia Cyber City, un ambicioso proyecto urbano-tecnológico impulsado junto al gobierno local. La iniciativa busca transformar este enclave en un polo de innovación que atraiga talento global, empresas tecnológicas y residentes digitales, con la mirada puesta en posicionar a Zanzíbar como referente regional en África Oriental.
El proyecto está liderado por OurWorld, una firma creadora de emprendimientos tecnológicos con sede en Mauricio, cofundada por Florian Fournier. En colaboración con las autoridades de Zanzíbar, la empresa desarrollará y operará una zona económica especial diseñada para ofrecer ventajas fiscales, regulación flexible y servicios digitales avanzados. La aspiración, según Fournier, es replicar para África Oriental el papel que Singapur desempeñó en el sudeste asiático, combinando apertura económica y planificación urbana estratégica.
Ciudades para nómadas digitales
Pensada para alojar entre 5 000 y 7 000 personas, Dunia Cyber City tendrá una particularidad clave: buena parte de su población no vivirá físicamente allí. El proyecto contempla un sistema de e-residencia orientado a nómadas digitales que operan en múltiples países y buscan una base legal, fiscal y tecnológica alineada con principios de soberanía tecnológica, priorizando plataformas de código abierto frente a los grandes monopolios digitales.
La ciudad se inspira en el concepto de network state, una corriente surgida en Silicon Valley que propone comunidades digitales con valores compartidos que, con el tiempo, se apoyan en territorios físicos. Aunque estas ideas suelen estar vinculadas al uso de criptomonedas y a visiones libertarias de la gobernanza, en el caso de Zanzíbar el enfoque es más pragmático: asociación directa con el Estado y cumplimiento del marco legal local, sin aspiraciones secesionistas.
Desde el punto de vista urbano y económico, Dunia ofrecerá condiciones fiscales altamente competitivas: exención total de impuestos corporativos durante los primeros diez años, tasas reducidas para residentes físicos y digitales, y ausencia de impuestos sobre patrimonio o ganancias de capital. Los ingresos tributarios se destinarán al gobierno local, mientras que los recursos generados por el desarrollo inmobiliario se reinvertirán en startups de la región, buscando un impacto económico más amplio.
Gestión urbana automatizada
La autorización para operar la ciudad fue aprobada en noviembre de 2024 por el presidente de Zanzíbar, en alianza con la agencia estatal de telecomunicaciones ZICTIA. El proyecto integrará infraestructura digital avanzada, incluyendo un centro de datos y un sistema de gestión urbana automatizado que cubrirá pagos, impuestos, administración de empresas y resolución de disputas comerciales. Los asuntos penales, sin embargo, seguirán bajo jurisdicción exclusiva de las autoridades locales, un punto clave para mantener el equilibrio institucional.
Dunia Cyber City abre un debate relevante: ¿estamos ante un nuevo modelo de ciudades del futuro, donde la ciudadanía puede ser digital y la gobernanza se apoya en software? Mientras algunos ven estas iniciativas como laboratorios urbanos de innovación, otros advierten sobre los riesgos sociales y políticos de diseñar ciudades desde una lógica tecnológica. En Zanzíbar, el experimento ya está en marcha y podría convertirse en un caso de estudio global sobre cómo se reconfigura la relación entre territorio, tecnología y comunidad.










