
Cómo una de las ciudades más caras tiene uno de los pasajes públicos más baratos
Aunque la vivienda es cada vez más cara, la ciudad logra que moverse sea más barato que en otras grandes urbes de Estados Unidos
Zohran Mamdani llegó recientemente a la alcaldía de Nueva York capitalizando el malestar social por el alto costo de vida, especialmente el de la vivienda. En la ciudad, la renta mediana de nuevos contratos supera los 4,700 dólares mensuales y consume más de la mitad del ingreso de uno de cada tres inquilinos.
No obstante, el transporte —el segundo mayor gasto de los hogares— presenta un panorama distinto. En 2023, los residentes del área metropolitana de Nueva York destinaron solo 10.5% de sus ingresos a movilidad, una cifra inferior al promedio nacional de 13% y muy por debajo de ciudades como Houston, donde alcanza casi 20%.
Menos autos, menor gasto
La principal razón de este menor costo es el uso limitado del automóvil. Un informe reciente indica que el neoyorquino promedio conduce apenas 17 millas diarias, la distancia más baja entre las principales ciudades del país.
Esta realidad está directamente relacionada con la densidad urbana. Nueva York concentra más de 28,000 personas por milla cuadrada, lo que reduce las distancias entre hogares, trabajos y comercios, y hace innecesarios muchos trayectos largos en auto.
Como resultado, alrededor de dos tercios de los viajes diarios se realizan en transporte público, a pie o en bicicleta, opciones mucho más económicas que mantener un vehículo particular.
La densidad como política de movilidad
Expertos coinciden en que la densidad es un factor clave para lograr una movilidad accesible. Al concentrar viajes similares en zonas cercanas, el transporte público puede ofrecer servicios más frecuentes y eficientes, generando un círculo virtuoso de mayor uso y menor costo.
“In the absence of density, it is really hard to have frequent and reliable transit”, señaló Stephanie Pollack, exdirectora de la Federal Highway Administration, al explicar por qué las ciudades dispersas dependen más del automóvil.
Además del ahorro económico, la densidad amplía las opciones de desplazamiento y mejora la calidad del sistema urbano, al facilitar caminatas, ciclismo y mayor interacción social entre residentes.
Implicaciones para la vivienda y el desarrollo urbano
Estos beneficios han colocado a la densidad en el centro del debate del movimiento “abundance”, que promueve eliminar regulaciones que encarecen bienes esenciales como la vivienda asequible y el transporte urbano.
Iniciativas como la ley SB 79 en California, que permite construir vivienda multifamiliar cerca de estaciones de transporte de alta frecuencia, reflejan este enfoque al combinar política habitacional con eficiencia en movilidad.
Aunque el debate no sigue líneas partidistas claras, analistas coinciden en que aumentar la densidad no solo reduce el costo de la vivienda, sino que también hace que moverse por la ciudad sea más barato, rápido y accesible.










